El paso entre el sueño y la vigila, el paso de la vigilia al sueño, es igual a estar sitiado entre los brazos de dos amantes cuyo afecto es aprehensivo y cuyos brazos son de algo parecido al mármol de una efigie griega. Mujeres caprichosas que jalan de cada extremo de mi pobre humanidad y no quieren soltarme y dejarme ir con su antagonista.